Cinco horas esperando a Jaime Bayly
- Alvaro Farroñay
- 1 abr 2024
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 22 nov 2024

Escribe Alvaro Joaquin Farroñay Abanto.
Minutos antes de las 8 de la noche, Jaime Bayly llegó caminando, calmado, por las líneas peatonales de la avenida Santa Cruz de Miraflores hasta ingresar a la librería Crisol donde sus seguidores lo esperamos para que nos firme su última novela “Los genios”.
Soy el número 12 de la fila interminable. Estoy fuera de la librería, a donde llegué a las 3 de la tarde, es decir, cinco horas antes de que llegara Bayly, quien lleva un abrigo color cedro, chalina y jersey de color almendra, pantalón marrón, zapatos negros, lentes de montura transparente, reloj con correas de cuero y un anillo en su dedo anular de la mano izquierda que no se quitó para nada.
Tiene una especie de dispositivo colgando en su brazo. Se anima a mandar besos volados a las cámaras de sus seguidores. Demuestra respeto a sus fanáticos al llegar temprano a la cita. Evidencia humildad al decir que firmará libros originales y piratas.

La fila aún no se mueve. Desde aquí, desde mi lugar, veo a través de las mamparas de la librería Crisol a Jaime Bayly, quien saluda a los trabajadores y se toma fotos con algunos compradores que están dentro de la librería. Algunos aprovechan para verlo cerca, saludarlo y tomarse fotos. A los trabajadores de la librería se les va de las manos la marea de gente. Retiran a algunos lectores de la librería para que formen parte de la fila que espera la firma de libros. Pasan los minutos y ya salen los primeros con sus libros autografiados.
La llegada de Jaime Bayly alborotó la librería Crisol de Miraflores.
Jaime Bayly nació un 19 de febrero de 1965 en el distrito de Miraflores en Lima durante el primer gobierno de Fernando Belaunde Terry, en un país salpicado de guerrillas nacionales influenciadas por la Revolución Cubana y movimientos de liberación. Es el tercero de una decena de hermanos. Desde su nacimiento, la peligrosidad estuvo dentro de su vida. Un Jaime Bayly de 20 años mostraba profundos actos de rebeldía. Incluso un día dijo, luego de discutir con su padre, que dejaría las drogas porque no quería que papá lo entierre.
La violencia verbal y física del padre hacían de Jaime un niño asustado. En 2006, su padre falleció al perder la lucha contra el cáncer. Jaime Bayly dijo haber demorado pocos años, luego de la muerte de su engendrador, para comprender que los maltratos fueron por no tener parentesco genético, ni compartir gustos con su padre. Jaime Bayly aseguró ser todo lo contrario a su padre. De niño, no mostraba rudeza. Él se considera más apegado a su madre, una persona delicada y sensible. Su niñez estuvo manchada por maltrato paterno.
A sus 15 años, se familiariza con el periodismo gracias a un trabajo que su madre le consiguió en el diario “La Prensa”. Estando en sus primeros años en Panamericana Televisión, su dulce revancha fue cuando felicitaban a su padre por su hijo. La estrella de la televisión peruana.

Lectores de Bayly esperaron sin quejarse en una fila interminable.
La filade de la librería Crisol se reduce. Estoy a pocos metros del escritor y estoy emocionado porque voy a compartir un momento con él. Mi reloj marca las 8:13 de la noche del lunes 17 de julio dentro de la librería Crisol. Bayly y yo estrechamos las manos. Luego escribe en mi libro: “Para Joaquin, tu amigo siempre, Bayly”.
Me saco una foto con quien alguna vez pensó en ser candidato a la presidencia del Perú. Mi mano izquierda toca su hombro. Mientras que, con la derecha, muestro la portada de su flamante obra. Allí, se muestra una fotografía de los dos genios de la literatura antes de que Vargas Llosa le propinara un puñetazo en la cara a Gabo.
“Los genios”, según su autor, es el libro más ambicioso su vida literaria. Estoy emocionado. Jaime Bayly, quien fue maltratado por su padre desde niño, conversa conmigo. Hablamos de nuestros padres que tienen cierto parentesco conservador para formar a sus hijos. Luego de contarle que empecé a escribir crónicas, me dijo: “No dejes que no te dejen ser lo que quieres ser”. En mi caso, mi padre me apoyo en esta aventura.
Estar parado por más de cinco horas afuera de la librería Crisol del Óvalo Gutiérrez en Miraflores tiene recompensa. Me saco muchas fotografías con Jaime Bayly. En la fila, el aburrimiento ni se asomó, gracias al señor Marco Antonio Páucar, un abogado con quién tuve una amena conversación a las afueras de la librería. Él también fue parte de la fila que estaba a la espera del escritor hincha de club Sporting Cristal, quien alguna vez hurtó pertenencias de sus padres para venderlas e ir al estadio a ver al equipo de sus amores.
Jaime Bayly acomoda su cerquillo para un lado de manera afeminada y sonríe a cada momento, mientras deja notar su brillante anillo en todos los ángulos posibles. El autor de “Los Genios” está acompañado de un agente de seguridad que tiene un semblante horripilante. El guardia calza zapatos marrones y viste pantalón negro, camisa celeste y unos lentes encima de su frente arrugada. El vigilante mira a todos como si en algún momento tenga que saltar como fiera a salvaguardar al osado escritor.
Comparto minutos con el que fue el niño terrible, periodista, escritor y presentador de televisión que con sus comentarios aún desata altos índices de rating. Se impone con su 1.82 metros de estatura, es escritor de libros a su altura. Literato premiado. Profesional en lo que hace y con amplia experiencia. Es un señor alto, obeso, de piel arrugada, luce su cuidadosa cabellera canosa. Es de pasos calmados, con una sonrisa simpática, educado y respetuoso.
Me despido de Jaime Bayly, le hago saber que veo sus videos donde cuenta historias de su vida personal y que al llegar a casa escribiré sobre él: “De hoy saldrá una crónica buenaza”. Estrechamos las manos y respondió: “Maravilloso. Espero leerla pronto”.